Nos complace anunciar que C.A.L. DAXEN participará como invitado especial en la próxima Campaña de Salud organizada por la Parroquia Cristo Salvador. Este evento se llevará a cabo en la Concha Acústica, donde ofreceremos evaluaciones gratuitas y consultas sobre nuestros servicios terapéuticos. ¡No te pierdas la oportunidad de conocernos y aprender más sobre cómo podemos ayudarte!

Avance Científico

Terapias no farmacológicas: Terapia Ocupacional para las personas mayores

Las personas mayores conforman un colectivo especialmente susceptible al uso de fármacos. Diversos estudios reflejan que las personas de entre 60 y 80 años son las principales consumidoras de fármacos respecto al resto de franjas de edad (Pocohuanca-Ancco et al 2021). Además, cerca del 80% de estas personas, consumen entre 4 y 7 fármacos simultáneamente (Barria Ruiz et al, 2019).

En España, las principales prescripciones son de hipotensores, diuréticos, psicofármacos y analgésicos. Así, los fármacos más utilizados por autoprescripción, son las vitaminas, analgésicos, laxantes, antihistamínicos y psicofármacos (Ramírez Pérez et al, 2019)

La terapia farmacológica en geriatría es utilizada con diferentes fines, entre ellos: el alivio de los síntomas de diversas enfermedades, ralentizar el avance de una enfermedad neurodegenerativa, o aplicar una contención química para limitar o restringir la movilidad de las personas durante una alteración de conducta, un recurso que ha aumentado notablemente coincidiendo con la reciente implantación de programas para la reducción de las contenciones mecánicas (Sociedad española de Geriatría y Gerontología 2014).

Conociendo este contexto, es interesante tener en cuenta algunos riesgos que se acentúan en el colectivo de personas mayores, como la cantidad y variedad de fármacos que pueden desencadenar efectos secundarios, interacciones medicamentosas peligrosas o dificultad en la adherencia, y por lo tanto, un incorrecto uso de éstos. (Ramírez Pérez et al, 2019).

En contraposición, actualmente y cada vez más, comienzan a tener importancia y suscitar especial interés, entre el colectivo y profesionales de la gerontología, algunas terapias no farmacológicas (TNF), cuyos objetivos están planteados bajo un nuevo paradigma que no coloca la enfermedad o disfunción en primer plano, si no que pone el foco en la salud y a la propia persona como agente activo, evaluando sus fortalezas y aspectos volitivos.

Además, los beneficios que se obtienen, no solo se relacionan con el alivio de síntomas o la ralentización del avance de la enfermedad, si no que destacan por favorecer la autonomía personal e independencia de las personas sin presentar efectos secundarios, ni interacciones peligrosas con otras terapias.

Hablamos, en este caso, de terapias como la psicología, podología, fisioterapia, logopedia o la terapia ocupacional. Realizadas por profesionales cualificados/as y con una sólida base científica, estas terapias realizan intervenciones que no conllevan prescripciones de fármacos.

En esta ocasión, profundizaremos sobre las intervenciones y beneficios de la terapia ocupacional, ya que en la actualidad es la TNF que más rendimiento y participación está teniendo en programas y servicios para personas mayores (Hernández Aldana et al, 2022).

La Terapia Ocupacional, según la OMS, tiene como objetivo principal prevenir la enfermedad y mantener la salud. Según la Federación Mundial de Terapeutas Ocupacionales (WFOT, 2012), esta profesión se ocupa de la promoción de la salud y bienestar a través de la ocupación.

La Terapia Ocupacional evalúa e interviene cuando existe un compromiso en las ocupaciones significativas de las personas que, por cualquier razón, ven mermada su autonomía o independencia.

Desde Terapia Ocupacional se puede trabajar en servicios destinados a personas mayores, diseñando y llevando a cabo actividades terapéuticas de forma individual o grupal, como, por ejemplo, el entrenamiento en actividades de la vida diaria, movilidad funcional, modificación de contextos, adaptación de instrumentos, tareas o espacios, así como educación y soporte a familiares u otros profesionales que forman parte de su entorno. Además, también son los y las profesionales encargados/as de realizar valoraciones de dependencia y facilitar la gestión de los recursos necesarios (Carballo-García V et al, 2013).

Según la especialización de los y las terapeutas ocupacionales pueden utilizar diversas herramientas a su alcance para lograr dichos objetivos. Entre los recursos y herramientas con base científica que pueden utilizar en al ámbito de la geriatría, se encuentran:

  • La terapia de reminiscencia y repaso de vida a través de la estimulación cognitiva y afectiva de acontecimientos y experiencias vividas permite formular la historia de vida. Esta técnica trata de facilitar la promoción de ocupaciones significativas, focalizando en los hábitos y rutinas importantes para la persona (Chippendale T y Bear-Lehman J, 2012).

  • La rehabilitación tecnológica consiste en el entrenamiento para el uso de diversos dispositivos digitales con el fin de mejorar la autonomía en las diferentes ocupaciones como la comunicación, rehabilitación de la movilidad funcional, evocación de recuerdos importantes o incluso facilitar una correcta gestión de la medicación (Masina F et al, 2020).

  • La Terapia Asistida con Animales ha demostrado a través de la evidencia científica efectos positivos en personas con enfermedad de Alzheimer en las distintas esferas como la emocional, la funcional y la social (Delgado Rubio et al, 2017).

  • La Roboterapia utiliza dispositivos que simulan características propias de personas o animales. Ya se ha demostrado a través de diversos estudios, efectos beneficiosos en la comunicación, y aspectos psicológicos como la relajación, así como una repercusión en el bienestar de la persona (Darragh et al, 2017).

  • La Musicoterapia, como herramienta para abordar necesidades de salud mental y emocional, ha demostrado su eficacia en diversos estudios que reflejan resultados positivos sobre la reducción del estrés, la ansiedad y la depresión (Miranda Marcelo C. et al, 2017).

  • La Terapia de Estimulación Emocional T2E, como terapia no farmacológica, tiene como objetivo equilibrar o mejorar la emotividad de las personas con deterioros cognitivos y demencias leves-moderadas a través de las vivencias emocionales positivas en el momento presente. Es utilizada desde terapia ocupacional, por la influencia que tiene la regulación emocional en los comportamientos necesarios para manejar sentimientos durante la participación en ocupaciones (Fundación Maria Wolff, 2023).

  • La Terapia de Posicionamiento y sedestación aborda la problemática de la sedestación patológica que adoptan gran número de personas mayores que utilizan silla de ruedas. Comprende la sedestación de forma dinámica transformándola así en una sedestación terapéutica y ocupacional.
    De este modo, trabaja más allá de la prevención de úlceras por presión, dificultades respiratorias y problemas gastrointestinales. La terapia de sedestación aborda alteraciones posturales y estructurales modificando el posicionamiento (método Keller), pautando actividades de rehabilitación y prescribiendo dispositivos adaptados a las necesidades individuales de cada persona (Octavio, 2019).

Actualmente, la Terapia Ocupacional trata de avanzar sobre unas bases científicas sólidas, investigando y actualizándose con herramientas que le permitan mantenerse a la vanguardia de las terapias no farmacológicas. De este modo, ejerce un papel activo en el cambio de paradigma de la rama sanitaria, colaborando a caminar hacia una intervención cada vez más respetuosa, individualizada, centrada en la persona, en su salud y en su bienestar.